Pensaba, y ahora mismo lo hago, sobre las veces en que nos ponemos "artificiales"; sí, esas veces en las que no somos auténticos. Yo, por ejemplo, suelo usar fajas. Si, lo confieso, mi vientre no es plano, y me pongo en el plan de lo artificial y trato de esconderme. Otras veces cargo con mi sonrisa artificial (creo que es dentro de mis accesorios lo más barato que hay). Si, esa sonrisa falsota que suelo usar las, muchas o pocas, veces que no tengo ni tantitas ganas de ser condescendiente con el buen humor de los demás. ¡Ey!, soy un ser humano y, aunque no lo crean, también soy imprefecta.
Solo quisiera saber...¿por qué no podemos ser auténticos? Creanme amiguitos míos, cuando les digo que al menos una vez en la vida hemos sido artificiales. Y el que diga que NO, pues que mejor no haga fila en el cielo, seguro no le dejan entrar por metiroso.
Y si he sacado algo de estas letras, es esto: UNA VIDA NO SERÍA AUNTÉNTICA, SINO TUVIERA COSAS ARTIFICIALES... como lamento esto.
NOTA: Esto lo escribí en mi libretita.
En el portal de Miranda, frente a la fototeca,
en mi banco favorito. El cual fue profanado
por la presencia de una pareja un tanto adulta,
que, después de vrme algo raro, se sentaron y,
al poco rato, se marcharon. Al igual que yo lo
haré en pocos minutos, mi vida AUTÉNTICA me
espera para ser vivida...
MENTIRA, la vida no espera a nadie.
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